EN BÚSQUEDA DE LA ORILLA

A la orilla de la Ciudad de México
La Ciudad de México, urbe que alguna vez fue un lago, está asentada en una cuenca rodeada de cadenas montañosas, una de las cuales es la Sierra de Santa Catarina. Los volcanes de esta sierra tienen un papel hidrológico muy importante: sus pendientes son permeables, lo que permite que el agua pluvial se infiltre en los acuíferos profundos, evitando que escurra hasta la ciudad. Hoy en día, algunas partes de San Catarina han sido urbanizadas. Esto implica que el agua de lluvia permanece en las calles en vez de ser absorbida por el suelo rocoso, lo que provoca problemas de inundación en varias partes de la Ciudad de México.

A orillas de la urbe, en las faldas del volcán de Guadalupe, está asentado el barrio de Miravalle. En el transcurso de tres décadas, Miravalle se ha transformado de un asentamiento informal en un barrio bien organizado y políticamente estructurado. Sin embargo, a pesar de todos sus logros, la comunidad aún enfrenta desafíos como el mantenimiento y la seguridad de sus espacios públicos, así como el manejo de la reserva natural aledaña. La Asamblea Comunitaria de Miravalle busca encontrar soluciones a los problemas de urbanidad y derechos de los ciudadanos. Asimismo, está preocupada por el mal uso de los recursos locales, los cuales, si fueran bien utilizados, podrían darles autonomía en asuntos clave, como el abastecimiento de agua potable, la cual actualmente es llevada hasta Miravalle en pipas.

Vista de Iztapalapa desde el volcán. Credit: Ana Alvarez

Entendiendo las necesidades
A lo largo de caminatas en grupo y discusiones de sobremesa, el equipo comenzó a entender tanto los puntos fuertes como las deficiencias del trabajo de Miravalle. Los líderes de la comunidad decidieron que era muy importante registrar esta información, lo cual se hizo durante un taller en la Ciudad de México.

Tres asuntos urgentes fueron identificados en las discusiones del taller: la importancia de proteger los límites de la ciudad, el uso eficiente de los recursos locales y la necesidad de salvaguardar la seguridad de los espacios públicos. Como respuesta, a través de un proceso participativo con los representantes de la comunidad, se definieron tres tareas: organizar una caminata a la cima del volcán para identificar los recursos naturales locales; diseñar un sistema de recolección de agua para el techo del edificio comunitario; y actualizar las medidas de seguridad en los espacios urbanos para garantizar su protección.

Durante este proceso fue muy importante tener en mente el papel eco-hidrológico de Miravalle, así como reconocer –y reflexionar sobre– los potenciales que este territorio ofrece a sus habitantes. Por un lado, está la responsabilidad de promover una ecología urbana que ayude a recuperar la función de infiltración que tienen las pendientes y, por otro lado, está el reconocimiento de que si el volcán está bien cuidado y es correctamente manejado, puede proveer a la población de recursos muy necesarios.

Espacio fronterizo
A la orilla de Miravalle, la mancha urbana se encuentra con la reserva natural. El conflicto generado entre una población en aumento y la protección del espacio natural está provocando presiones en esta frontera.

En algunas áreas, programas e instalaciones como campos deportivos, agricultura periurbana y escuelas han evitado que más tierras sean ocupadas. La existencia de programas en este espacio fronterizo apunta a una estrategia que podría replicarse: la protección a través del uso. En vez de cercar la reserva natural, ésta podría convertirse en un espacio de no-habitación productiva. Ante la perspectiva de contar con más instalaciones recreativas y el potencial de generar un ingreso, esta frontera podría ser protegida por los habitantes mismos.

Volcán desde Miravalle. Credit: Credit: Smaq + Rozana Montiel Architects.

Invasión de la reserva natural. Credit: Ana Alvarez

La caminata al volcán
La excursión a la cima del volcán sentó las bases para una serie de eventos dirigidos a crear conciencia acerca del valor del área natural, las posibilidades que ésta ofrece si es manejada apropiadamente, así como su potencial para la captación de agua una vez que se implemente una estrategia adecuada. Más que un paseo recreativo, la caminata tuvo como objetivo identificar los recursos locales que pueden ayudar a mejorar las condiciones de vida de la comunidad. Es importante reconocer que, debido a su ubicación, Miravalle tiene una posición privilegiada en la periferia de la Ciudad de México.

Personas de otros barrios más allá de Miravalle se unieron a la caminata. Reconocer al volcán como recurso y no como amenaza modificó la percepción de la comunidad. Credit: Smaq + Rozana Montiel Architects.

Recogiendo flores en las laderas del volcán para adornar el nicho de un santo en la calle y para su uso en medicina tradicional. El volcán se funde con la ciudad a través de la vegetación de los espacios verdes diseñados para infiltrar y almacenar agua. Credit: Smaq + Rozana Montiel Architects.

Cartel de la caminata al volcán. Credit: Smaq + Rozana Montiel Architects.

Uso de recursos locales
Miravalle es una de las áreas con mayor escasez de agua en la ciudad; de hecho, el agua representa un gasto considerable en un barrio que de por sí se encuentra bajo presiones económicas. Sin embargo, a pesar de hallarse en una de las zonas más áridas de la urbe, la precipitación pluvial estacional sería suficiente para cubrir las necesidades de agua de Miravalle. La comunidad ha hecho experimentos dirigidos a la captación de agua de lluvia pero ha tenido poco éxito.

El equipo de especialistas sugirió que el reto consistía en encontrar la manera de aumentar el alcance de las intervenciones ya existentes y en crear una red para que los individuos no trabajaran de manera aislada. Dicho sistema ayudaría a lograr autosuficiencia y a generar una sensación de riqueza al crear conciencia sobre la abundancia de los recursos naturales y demostrar que las necesidades de la comunidad se pueden cubrir desde adentro.

Cartel de recolección de agua pluvial. Las pendientes del volcán funcionan como superficies recolectoras y los techos de las casas y el domo como represas. Credit: Smaq + Rozana Montiel Architects.

 


Comercializadora de Agua: el imaginario del volcán y la agua potable. Credit: Smaq + Rozana Montiel Architects.

Fuente del domo para captación de agua pluvial
La iniciativa de la fuente del domo –que actualmente se encuentra en construcción– aporta una nueva función y un nuevo significado a un espacio comunitario importante pero hasta ahora subutilizado. El agua de lluvia captada a través del domo –que también cubre un foro abierto– proveerá a la población de agua potable.

El agua es captada en el domo y conducida por una bici-bomba hasta una fuente que ofrece acceso gratuito al agua potable. El agua también es almacenada en tinacos ubicados en la parte superior del comedor comunitario.

Tras ser purificada, el agua pluvial captada por el domo será accesible para todos. Este proyecto no solamente permite utilizar un recurso disponible en la localidad, sino que constituye un modelo de manejo de agua en la ciudad que puede ser replicado en otros barrios y, de hecho, en la urbe entera.

Domo actual. Credit: Smaq + Rozana Montiel Architects.

Boceto del funcionamiento de la fuente del domo. Credit: Smaq + Rozana Montiel Archtiects.

Plano del sitio de la fuente del domo: Comedor comunitario, Jardines de lluvia, Zanja, Área de recolección del domo, Captación de agua pluvial a través de embudo y filtración por medio de rocas, Tubería, Actual tanque de agua, Fuente con bici-bomba: de la tubería a la botella, Infiltración de agua de lluvia en el paisaje, captación y filtración de agua de lluvia para potabilizarla. Credit: Smaq + Rozana Montiel Archtiects.

 

Salvaguardando el espacio público
Miravalle es una comunidad que se distingue por haber construido instalaciones –como el domo– que recuperan el control social de lugares anteriormente abandonados y peligrosos. Paradójicamente, aunque en una escala menor, dichos espacios también generan esquinas, rincones y pasos inseguros. La integración física de estos espacios como parte del barrio es esencial para comunicar la idea de que le pertenecen a la comunidad y que alguien cuida de ellos.

 

El jardín de niños de Miravalle es un buen ejemplo de la habilidad de la comunidad para crear lugares agradables y multifuncionales aprovechando la topografía y los recursos locales. Ubicado en una pendiente pronunciada, requirió un muro de contención, para cuya construcción los maestros y los padres de familia utilizaron rocas volcánicas; los escalones del muro funcionan simultáneamente como asientos del anfiteatro al aire libre. Credit: Smaq + Rozana Montiel Archtiects.

“Envolver” espacios

El equipo propuso “envolver” los espacios residuales con materiales semitransparentes con el fin de integrarlos físicamente y mostrar a la comunidad que alguien se ocupa de su cuidado. Por esta razón, el diseño del espacio público del domo se complementó con una serie de cercados que regulan la relación entre los usuarios y los diversos espacios públicos y semipúblicos, como las azoteas, el balcón y la entrada al centro de salud. El diseño de dichas estructuras puede continuarse a través de talleres en los que participen los habitantes de la zona, con lo que se pondrá a la comunidad en el centro del proyecto.

Cartel ilustrando la “envoltura” de espacios. Credit: Smaq + Rozana Montiel Archtiects.

Perspectivas futuras
La revisión de las estrategias implementadas anteriormente en Miravalle fue un momento clave para una comunidad que ya había cosechado muchos logros. Crecer hacia adentro, en vez de expandirse; consolidar estrategias que utilizan los recursos locales y crean ambientes seguros; e introducir pequeñas intervenciones para mejorar la infraestructura existente se convirtieron en los nuevos motores del diseño, mientras que los habitantes locales actuaron como agentes clave del proceso de transformación. Esperamos que el cambio de perspectiva de la comunidad respecto a su posición geográfica –de un borde urbano marginalizado a un barrio con un paisaje extraordinario y con acceso a recursos naturales– conduzca a mayores procesos de transformación.

 

Créditos del proyecto

Iniciativa comunitaria asociada
Asamblea Comunitaria de Miravalle

Equipo Ciudad de México
Rozana Montiel | Estudio de Arquitectura
Rozana Montiel, Claudia Rodríguez, Daniel Jaramillo
Colaboradores: Hortense Blanchard, Daniel Rivera

Equipo Berlín
SMAQ
Participantes: Sabine Müller, Andreas Quednau e Irene Frassoldati

Curador
Marcos L. Rosa

Coordinadora local
Ana Álvarez