LA MESA DE ARRIBA

Ciudad del Cabo y la cuestión de la vivienda
Ciudad del Cabo es una urbe escindida por la raza y la clase social. Su población, incluida el área metropolitana, es de aproximadamente cuatro millones de personas, muchas de las cuales viven en estructuras rudimentarias y temporales o en chozas. La Política Nacional de Vivienda tiene como objetivo producir casas unifamiliares de 44 metros cuadrados para familias que viven por abajo de la línea de pobreza: un minúsculo espacio habitable en un pequeño terreno, que pueden vender en el futuro. Desde 1994 se han replicado 3.5 millones de estas casas por toda la ciudad, tomando muy poco en cuenta los diferentes contextos.

El resultado de esta política es desastroso: los bordes de la ciudad se expanden constantemente para albergar vivienda suburbana deficiente; la gente vive cada vez más lejos de sus centros de trabajo, con recursos insuficientes para el transporte; se crean espacios no sustentables que carecen de actividad comercial.

Independientemente de lo bienintencionada que pueda ser la política gubernamental en materia de vivienda, ésta no puede conciliar la oferta con la demanda, lo que genera  dificultades políticas al Estado y un constante descontento social. Fuera del ámbito de la vivienda estatal, la mayoría de las casas son de autoconstrucción, fabricadas con materiales reciclados baratos, en terrenos sin servicios que no les pertenecen; ello tiene como resultado vastas superficies con precarios asentamientos autoconstruidos. Ante un sistema de provisión de vivienda condenado al fracaso y una población local que actúa ocupando tierras pero que no quiere o no puede construirse una casa digna, el futuro habitacional en Sudáfrica es desolador. La aguda temporalidad que resulta de esta situación es la problemática que el equipo de urbanxchanger decidió abordar.

Temporalidad permanente: condiciones precarias de vivienda en los asentamientos de Ciudad del Cabo. Crédito de la foto: Ashraf Hendricks.

La casa de Clive
Clive es un miembro de Hands of Honour. Vive en una casa que él mismo construyó en el lapso de dos semanas, después de que su casa anterior y las de sus vecinos fueran destruidas por un incendio. Clive construyó su vivienda a partir de un paquete de emergencia para víctimas de incendio que recibió del Estado y con otros materiales chatarra que encontró. Su capacidad de improvisación fue notable, pero la casa en sí misma no es adecuada para ser habitada: es fría en el invierno y caliente en el verano, no es resistente al agua y carece de todo servicio. Toma el agua de una llave pública cercana y los servicios sanitarios consisten en un inodoro portátil que empleados de la ciudad vacían con regularidad.

Durante las muchas discusiones con Clive, quedó cada vez más claro que estaba muy descontento con las condiciones de su vivienda.

Clive tiene una esposa, un hijo pequeño y dos hijas más grandes que quisieran vivir con él, pero no hay espacio suficiente. Está descontento y, aunque es un hombre orgulloso que quiere cuidar de su familia, no tiene los medios para hacerlo. Las sensaciones de incertidumbre e impotencia son compartidas por muchas otras personas de su comunidad, quienes están convencidas de que sus chozas son temporales y que en algún momento el Estado les otorgará una vivienda. Desafortunadamente, mucha de esta gente ha estado esperando por más de 25 años. El enfoque propuesto por urbanxchanger fue inmediatamente entendido y apoyado por Clive: encontrar una manera de convertir lo temporal en algo permanente, yendo más allá de simplemente añadir un piso o dos a la casa existente, como hacen otros.

La casa de Clive. Clive es un miembro de Hands of Honour. Vive en una casa que él mismo construyó en el lapso de dos semanas, después de que su casa anterior y las de sus vecinos fueran destruidas en un incendio. Clive recibió un paquete de emergencia para víctimas de incendio patrocinado por el Estado, con el que construyó su casa, junto con otros materiales chatarra que encontró. Crédito de la foto: Paul Talliard.

La Casa-Mesa como medio de empoderamiento
La idea de una casa basada en una estructura tipo mesa surgió de las discusiones entre Clive y Paul Talliard, y, con el paso del tiempo, se convirtió en un concepto de diseño que traería grandes beneficios: primero, permitirle a Clive  agrandar él mismo su casa para alojar a su familia; y, segundo, expandirla verticalmente pues el espacio al nivel del suelo está saturado. La estructura tipo mesa alcanza estos objetivos a bajo costo y también involucra la imaginación del propietario, dándole control sobre su casa y, con ello, empoderándolo. Esta estructura es mínima y permanente; su construcción requiere poco trabajo y le permite al propietario decidir cómo quiere organizar los espacios internos de su vivienda. La Casa-Mesa está dentro de las posibilidades de la población local, ya que el único capital requerido es el que corresponde a los materiales y la mano de obra es aportada por Hands of Honour. Existe, además, la opción de construir componentes adicionales –escaleras, recubrimientos, etc.– que, con el tiempo, pueden convertirse en la base de un negocio rentable manejado por pequeños empresarios locales.

Render de la estructura tipo mesa: el prototipo con extensiones (en caso de que ya se haya construido algo en el techo de la estructura). Crédito de la foto: BAU Collaborative/Noero Architects.

Proceso de construcción: varios actores participan en la construcción del prototipo. Crédito de la foto: Uno Pereira/Noero Architects.

Desarrollo de capacidades para la producción local: auxiliando a Hands of Honour como emprendedor social en el mejoramiento de barrios marginales. Crédito de la foto: Uno Pereira/Noero Architects.

EL PROTOTIPO
Tafelhuis, la primera Casa-Mesa, fue construida con un apoyo de 2 000 euros otorgado por la Alfred Herrhausen Gesellschaft. Clive, el cliente inicial, tuvo algunas complicaciones en su comunidad debido, al parecer, a que se le acusó de agredir a su esposa; por tanto, se consideró inapropiado mantenerlo como beneficiario del proyecto. Esto obligó al equipo a buscar otro sitio y otro cliente. El equipo obtuvo un permiso para construir la Casa-Mesa en un terreno grande que pertenece a un grupo de familias descendientes de esclavos, cuyas tierras les fueron otorgadas por la Iglesia Metodista. Melissa, una mujer joven, casada y madre de dos hijos, fue la beneficiaria por elección de la comunidad. Melissa vive en un estado de permanente inseguridad debido a que el área donde habita y el asentamiento informal aledaño son controlados por delincuentes, pandillas y toxicómanos. Por ello, la idea de vivir en un piso por arriba del nivel del suelo le resultó muy atractiva en términos de la seguridad que podía ofrecerle.

Hands of Honour puso la mano de obra y un constructor local estuvo a cargo de la edificación. Los arquitectos invirtieron bastante tiempo diseñando un sistema de conexiones que permitiera la expansión de la estructura hacia las cuatro direcciones. También tuvieron que diseñar un sistema de apoyo para asegurarse de que las cuatro columnas estuvieran rectas y soportaran bien la carga. Como resultado, desarrollaron un sistema temporal de refuerzo diagonal que puede ajustarse para generar una superficie plana de diferentes magnitudes (de 2.4 x 2.4 metros a 4.4 x 4.4 metros, máximo), con el fin de adecuarse a chozas de distintos tamaños. La construcción tomó en sí únicamente dos días, pero el proceso se extendió a seis para que los cimientos de concreto pudieran secarse. Dadas las posibilidades que ofrece la estructura tipo mesa, el costo final de 12 000 rands sudafricanos [aproximadamente 750 euros] es considerado accesible para familias de bajos ingresos.

Prototipo construido. Crédito de la foto: Uno Pereira/Noero Architects.

Prototipo construido con futura propietariaCrédito de la foto: Uno Pereira/Noero Architects.

PERSPECTIVAS FUTURAS
La reacción al proyecto ha sido extraordinaria, y varias familias han manifestado su interés en construir estructuras similares sobre sus chozas. Una vez que las personas asimilan el concepto de construirse ellas mismas una casa permanente en el lugar donde ya viven, las combinaciones son innumerables y el potencial infinito. El mayor desafío que encuentra la gente es desarrollar la habilidad y el conocimiento técnico para construir hacia arriba, lo que constituye la única alternativa de expansión, dada la sobrepoblación de los asentamientos. La estructura tipo mesa resuelve este problema rápidamente mediante la construcción de una superficie estable arriba de la ya existente. Este sistema permite la densificación vertical, ofrece una opción segura y de costo relativamente bajo para expandir la vivienda y es, además, un sistema lo suficientemente abierto como para que el propietario se encargue de darle forma a su casa para responder sus necesidades particulares. Finalmente, esta estructura genera en los habitantes la esperanza de poder echar raíces y crear para sí mismos una vivienda permanente.

La Casa-Mesa como medio de autoempoderamiento: alternativa futura para la autoconstrucción asistida. Crédito de la foto:

 

Créditos del proyecto

Iniciativa comunitaria asociada:
Hands of Honour

Equipo Ciudad del Cabo:
Noero Arquitectos
Participantes: Jo Noero, Uno Pereira, David Long, Oliver Brown y Nikita Schweizer

Equipo Berlín:
BAU Collaborative
Participantes: Rainer Hehl, Philipp Luy, Susie Ryu, Tom Schöps y Justine Olausson

Curador:
Marcos L. Rosa

Coordinadora local:
Lindsay Bush