La diferencia que puede hacer la alianza entre las soluciones comunitarias y la arquitectura

Ute Elisabeth Weiland es directora general de la iniciativa Alemania – País de ideas. Fue subdirectora de la Alfred Herrhausen Gesellschaft (AHG por sus siglas en alemán), el foro internacional del Deutsche Bank, de 2008 a 2016. 

En las metrópolis de hoy en día las políticas urbanas más exitosas se basan en gran parte en alianzas temporales. Las ciudades, en particular las megalópolis, se han vuelto demasiado complejas como para ser gobernadas siguiendo un modelo vertical tradicional. Aunado a esto, en estos paisajes urbanos en continua expansión se ha vuelto cada vez más importante promover y nutrir proyectos iniciados por comunidades urbanas que buscan mejorar los modos de subsistencia de sus habitantes. Existe evidencia de que estos pequeños proyectos comunitarios pueden convertirse en modelos para iniciativas más grandes y de mayor alcance. Con el apoyo de entidades públicas o personajes importantes, los conceptos básicos de dichos proyectos comunitarios pueden expandirse o adaptarse en aras de responder a los desafíos de la vida urbana en megaciudades en rápido crecimiento.

Comprender esta situación fue el punto de partida para la creación del Premio Urban Age del Deutsche Bank (DBUA por sus siglas en inglés), el cual galardona proyectos ejemplares, organizados localmente y diseñados para mejorar el entorno urbano y, con ello, la vida de sus habitantes. De este modo, el premio puede ser visto como un medio para promover aquellos proyectos comunitarios que buscan soluciones creativas para los problemas cotidianos de los que adolece gran parte de la población urbana global.

Establecido en 2007, el Premio DBUA ha sido otorgado en Mumbai, San Pablo, Estambul, Ciudad de México, Ciudad del Cabo, Río de Janeiro y Nueva Delhi. El objetivo del premio es hacer visible lo invisible, descubrir el potencial urbano en los slums, townships, barrios, gecekondular o favelas, y constituir un grupo de cabildeo para quienes nunca han tenido acceso a uno.

Después de siete años, siete ciudades y cientos de iniciativas comunitarias, han comenzado a surgir dudas sobre la prácticas contemporáneas de planificación urbana. Es tiempo de que los especialistas en la ciudad desarrollen nuevos procesos con base en las experiencias de las iniciativas comunitarias. Con el fin de promover este proceso, la Alfred Herrhausen Gesellschaft inició el proyecto urbanxchanger, en el cual los especialistas pueden aprender de las iniciativas comunitarias y viceversa, y los actores del Norte global pueden aprender de los del Sur.

Estoy convencida de que si las iniciativas comunitarias son ejecutadas adecuadamente y con esmero, tienen el potencial no sólo de mejorar de manera fundamental la calidad de vida de los barrios en los que fueron iniciadas, sino de hacerlo también en otros contextos. Sin embargo, para que puedan ser utilizadas como modelos para iniciativas similares de mayor escala, primero debe ser reconocido su enorme valor social. Además, creo profundamente que estas iniciativas tienen un vasto potencial –aún no aprovechado– para crear paz y armonía en las ciudades de todo el mundo. 

PDF
Download